domingo, 7 de diciembre de 2008

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Su madre entró en su habitación. Mientras le decía "¡DESPIERTA!" levantó la persiana y comenzó a entrar la luz del día. Ella tenía siempre muy mal despertar, pero ése día era especial, no iba a levantarse de mal humor, ese día NO. Fue al baño y despues desayunó su tazón de cereales de chocolate que tanto le gustaba. Tras marcharse su madre al trabajo, se duchó. Habían quedado alas 12. Eran las 11:30 y ella todavía estaba escogiendo la ropa que se iba a poner. Se preparó y se maquilló. Salió de casa y, como siempre, llegó al lugar donde habían quedado 10 minutos tarde. Él estaba allí, en un banco de un parquecito de las afueras, para que nadie los viese. Estaba demasiado nerviosa, no sabía como actuar, qué decir. Pero se fue acercando poco a poco a ese banco. Cuando la vio, corrió hacia ella y la abrazó. La abrazó fuerte, muy fuerte. En ese momento era la mujer mas feliz del mundo. Se sentía como en una nube. Temblaba tanto o más como cuando oía su voz por teléfono. Pero su nerviosismo acabó cuando él le dio un beso. Tras esto, pasaron el día juntos caminando por las calles más escondidas de la ciudad. Su sueño se había cumplido. Ya no pedía nada más.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Caminar.


Empezaba a oscurecer. Hacía mucho frío. Ella caminaba despacio, sin ganas, con su mp3 funcionando. A ella le encanta caminar por la calle con su aparato de música mientras cae lentamente la lluvia sobre piel. Para ella la lluvia no es tan desagradable como piensa otra gente, la lluvia le recuerda a él. Cuando llueve, inmediatamente piensa en él, no sabe muy bien por qué, quizás sea un acto reflejo. Veía a la gente pasar, veía caras felices. Eso le hacía sentirse más sola; aunque en realidad no lo estaba, ella lo creía así. A veces, pensaba que la vida le empezaba a sonreir, pero tan solo tenía que pasar un momento, para que él se volviera a meter en su cabeza. Era una persona aparentemente fría y dura, pero en realidad era la persona mas débil del mundo. LLegó a su casa empapada de lluvia, de ésa lluvia que le recordaba tanto a él. Tras una larga discusión con su madre, decidió meterse en su cuarto y llorar. LLorar como nunca lo había hecho, hasta que se secaran cada una de sus lágrimas.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Era ella..


Era una persona como todas las demás, sufría su soledad en silencio, intentaba justificar todo lo que hacía, fingía ser fuerte cuando se sentía muy débil, fingía ser débil cuando se sentía fuerte.

Allí estaba él.



Cuando ella llegó al aeropuerto y desembarcó no se lo podía creer, se sentía rara, por fin iba a cumplir el sueño de su vida. Se paró en medio de la salida y miro hacia todos los lados esperando ver una cara que se le hiciese conocida, esa cara que deseara tener tantas veces delante, esa cara con la que soñara tantas noches, esperaba, simplemente, SU cara. Cada minuto que pasaba se le hacía eterno.. Su barriga no paraba de quejarse, sus manos ,que sostenían una pequeña maleta, estaban sudorosas, su corazón latía agitadamente. La gente pasaba rápidamente a su lado, gritando y corriendo de un lugar a otro pero ella estaba allí, inmóvil, esperando por fin ese encuentro tan maravilloso. Al fondo de aquella sala ,junto a una columna donde había un cartel con los próximos vuelos, apareció un hombre con una camiseta azul oscura, unos pantalones vaqueros más bien holgados, unas deportivas y una sudadera en la mano, tan alto ,o incluso más, de cómo se lo había imaginado. Desde el momento en que desvió la mirada hacia ese hombre, sabía perfectamente que se trataba de él. No sé como ni el porque, pero lo reconoció a algunos metros de distancia, quizá fuera por las miles de veces que se parara a mirar sus fotos horas y horas, o por ver sus videos una y otra vez. Poco a poco se iba acercando, él también la buscaba mirando por encima de toda la gente, esquivando las maletas y a las personas que tiraban de ellas. Subió la mirada y la vio a lo lejos, en su cara se dibujó una sonrisa nerviosa y atrevida a la vez, ella que no le quitaba ojo.. De repente notó su cara caliente y se puso toda colorada. Él paro en seco y se quedo mirando para ella, los dos sonrieron alegres y nerviosos, quizá ella más que él. La gente seguía pasando entre ellos, pero a ninguno parecía importarle ni lo más mínimo, ahora lo único que importaba era que por fin estaban uno frente al otro. Las miradas cada vez se iban haciendo más intensas, ella empezó a sudar ..estaba muy nerviosa, de repente tiró la maleta al suelo y echo a correr hacia él. Cuando llegó a su lado, él le miro a los ojos con una profunda mirada y le abrazó muy fuerte, tan fuerte que notaba como su corazón latía intensamente, ella le rodeó la cintura con sus brazos y él la pegó a su pecho. Por fin estaban juntos, después de tanto tiempo esperando este gran momento, el momento en que se pudieran ver cara a cara, el momento en que se pudieran abrazar, el momento en que se pudieran sentir cerca uno del otro, ese momento había llegado. Mientras él la rodeaba con sus fuertes brazos, ella cerró los ojos y sintió en su estómago un gran cosquilleo, pensó en todos aquellos momentos en los que daría todo por estar a su lado, por todos y cada uno de los días que pasaron desde que habló con él la primera vez. Ella soltó un hondo y fuerte suspiro, él la volvió a mirar a los ojos y le acarició despacio el pelo, luego le acarició sus mejillas coloradas, pero sin dejar de mirar sus verdes ojos ni un solo instante. Cuando sus ojos no dejaban de mirarla, ella bajo su mirada hacia el suelo, él le subió lentamente la cara agarrándola por el mentón y echó una leve carcajada. Poco a poco se fueron acercando, ella sentía su corazón a mil y su estómago no paraba de dar vueltas y más vueltas, sus cálidos alientos se iban cruzando y por fin sus labios se tocaron. Ese fue su primer beso, un beso que jamás olvidaría, un beso muy distinto a todos los anteriores, un beso que pensaba que nunca llegaría, un beso que esperaba durante años, un beso que empezó siendo tímido y que acabó siendo apasionado. Sin saberlo, de sus relucientes ojos llenos de alegría resbaló una pequeña lágrima, que sin duda era de felicidad aunque posiblemente también de nostalgia.


Me gusta el olor a lluvia, porque es como si estuvieras aquí, aunque en realidad no estas. Me gusta, porque me recuerda a ti.Tiene tu perfume, o al menos el perfume que me imagino que tienes. Y entonces cuando llueve, me gusta salir a la calle y empaparme de ti. El olor a lluvia me gusta, y tal vez porque hace que sienta que te tengo al lado, o por lo menos bastante mas cerca. El olor a lluvia me recuerda a ti. Entonces, cuando llueve y estoy sola, pienso en donde estarás, que estarás haciendo. Y me imagino, que el olor a lluvia te va a hacer pensar en mi. Porque yo también tenía olor a lluvia en tus recuerdos. Y entonces me gusta cuando llueve. Porque creo que es el momento, en que tu y yo nos encontramos.